A mediados de Marzo del presente año estaba en la oficina leyendo mis correos, y una compañera me compartió varios memes de un virus, llamado coronavirus que provenía de China. Me dio risa y temor al mismo tiempo, no sabía mucho que pensar, lo primero que se me vino a la mente fue que al estar tan lejos del epicentro del virus, era difícil que llegara hasta donde me encontraba.
Las semanas fueron transcurriendo y los primeros casos comenzaron aparecer en Europa, en cuestión de pocas semanas Italia se encontraba en emergencia sanitaria, y fue a partir de ese momento, que ya todo comenzó a sentirse más cercano, y lo que parecía que solo ocurría en las películas de ficción, podía llegar a formar parte de una nueva realidad . Las noticias eran cada vez más alarmantes, y ya para este punto ningún meme era gracioso. El virus que se originó en Wuhan, China se estaba propagando sumamente rápido y solo por cuestión de estadísticas y mínimas probabilidades iba a llegar pronto al continente americano. A finales de marzo, en la ciudad de Toronto específicamente, se decretó el encierro, y un gran volumen de la fuerza laboral comenzó a trabajar desde casa.
Aún después de tantos meses cuesta asimilar lo que estamos viviendo a nivel mundial. Fuentes de la OMS confirman más de 728.000 muertes y más de 20 millones de contagiados.Lamentablemente, la cantidad de contagiados no cesa, y la gran salida parece estar en nuestras manos, solo que no todo el mundo es consciente para cuidarse a sí mismo y al vez cuidar a otros.
COVID-19, como lo denominaron los científicos, sin duda alguna, ha marcado un antes y un después muy significativo en todos nosotros y no ha distinguido entre son razas, países y culturas. Absolutamente todos los países han registrado casos de contagios que han puesto a sus habitantes a guardar distanciamiento social.
La economía mundial se ha visto sumamente golpeada, muchas personas han quedado desempleadas, familiares y amigos se pueden ver solo por pantallitas y tomarse un café con algún amigo/a se ha convertido en una total anomalía. Los que siguen trabajando lo hacen desde casa y bueno por un lado es positivo, pero por el otro, concentrarse en el hogar no es tan fácil cuando se tienen niños “acudiendo” al colegio de forma digital.
Es irónico, como todo lo que a principios de año, las rutinas que teníamos (por ejemplo: ir a la oficina, asistir a un salón de clases, soplar velitas de cumpleaños, reunirse con amistades, viajar, tomar el transporte público) hoy se ha convertido en algo de alto riesgo, distinto y hasta lejano.
Hay personas que hablan de una nueva normalidad, y muchos nos preguntamos, si esa nueva realidad vino para quedarse, es cierto que vivimos en una era digital pero no todos nos gusta hacer TODO de forma digital. Existimos personas que nos gusta ir a comprar nuestras cosas, salir con amistades y hasta de vez en cuando ir a la oficina. El hecho de no socializar puede traer graves repercusiones en nuestra salud. Lo cierto del caso, es que aceptar una nueva realidad no es tan simple como algunos gurús de la era digital han decretado un nuevo orden de hacer las cosas; como si todos fuésemos amantes de estar pegados a una pantalla.
Cuando tenía 13 años leí el diario de Ana Frank, casualmente Ana tenía esa misma edad cuando escribió; que sin ella imaginarselo estaría escribiendo un clásico de la literatura universal. ¿Porque traigo este libro con lo que estamos viviendo? Porque al igual que Ana estamos pasando por una guerra, las armas ahora son gérmenes, que tienen una repercusión horrible en nuestro sistema respiratorio, nos tocó vivir una toda esta tragedia, sin haberlo imaginado jamás, obviamente no hay comparación con la que vivió la pobre Ana, nosotros podemos salir a comprar comida y mantener el contacto por internet. Sin embargo, la incertidumbre es muy grande para todos, porque no sabemos a ciencia cierta cuando todo va a terminar, y ya los niveles de paciencia se están comenzando a disipar.
¿Cómo afrontar todo esto?
He leído tantas veces que el que se adapta es el que triunfa o gana en la vida, esta vez creo que esta pandemia no llego para que nos adaptemos a ella, vino para que fuésemos más conscientes de todo, y que aprendamos a resolver problemas en conjunto. El tiempo ha pasado de una forma muy distinta en estos 5 ó 6, ya lo dejó claro Einstein que el tiempo es relativo, y vaya que se ha sentido así este año. Todos tenemos el mismo tiempo,es la única variable en la vida que aún no podemos comprar,y creo fielmente que a todos nos preocupa que el tiempo transcurra y no hagamos cosas de las cuales nos sintamos orgullosos.
Cuando decidí empezar a escribir este post, no quise de ninguna manera, opacar lo difícil de lo que estamos viviendo. No puedo venir a decirte que esto tenía que pasar y bla bla bla y a querer engañar tu intelecto con unos cuantos párrafos de que seas feliz a pesar de todo, esta pandemia ha tocado las fibras del más duro y ha traído una inestabilidad tremenda a todo hogar de este planeta. Tengo tantos conocidos que tenían grandes proyectos personales para este 2020, planes de empezar en nuevos lugares, de casarse, de viajar a ese lugar que siempre quisieron, y vino todo esto a frenar esos proyectos encaminados.
Mi único mensaje es que recordemos siempre que “En toda sombra hay una grieta por donde entra la luz” si hoy estás sano y sigues teniendo mucha fe y ganas de hacer las cosas, entonces estás del lado correcto, no somos los mismos de hace 5 meses atrás, muchas de las cosas que eran nuestro centro de vida ya no lo son, así que te invito a no ser tan duro contigo mismo y a que agarres papel y lápiz, porque está permitido visualizar y seguir soñando. Si hay algo que me ha tocado aprender es que no podemos dejar que nuestras ideas se apaguen por factores externos, debemos sacar nuestra mente de caer en las trampas del pesimismo.
Tengo la certeza de que la vacuna va a salir, de que esto va a pasar, de que saldremos airosos. 2020 será un año que pasará a la historia como el tabique divisor entre un mundo que no paraba y a un mundo que se vio forzado hacer una pausa para que cada quien busque alternativas a su vida.
Un abrazo fuerte y no dejes que lo negativo domine nunca tus pensamientos y tu vida. Esta es una guerra mental!
Que Dios nos siga protegiendo y cuidando como hasta ahora.
Con cariño,
Una servidora.


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